Cada vez que salgo de mi casa me encuentro tan sensible a la idea de que ya nada es como antes que no siento satisfacción alguna del simple hecho de salir de ella, he descubierto que mi casa es como mi templo, nunca quiero salir, dentro me siento parte de algo más que una simple casa, estoy dentro de mi misma.
La rutina de ir al trabajo no es la que me molesta ni pretendo quejarme por ello ya que, uno se encuentra donde quiere estar, pero me he percatado que mi entorno no es nada encantador, me da una tristeza tan exorbitante que mirar por las ventanas del auto me nubla los ojos, ver tanta basura tirada por la calle, el desorden público, la inestabilidad e inconformidad de las personas, sin contar la mala atención por parte de los trabajadores de cualquier tienda, que incluso cuando llego a un lugar y alguien me sonríe tengo que hacerle saber, que ha sido la única que me ha sonreído después de haber pasado por un sinfín de lugares.
No es placentero pasear por ningún rincón de mi ciudad, quizás sea por eso que disfruto mucho más de mi hogar. Lo que más me molesta es la mala administración pública de mi país.
¿Que nos hace falta para evolucionar? Sin duda es cultura.
Me encuentro en medio de una epidemia, no digamos ni epidemia, pandemia cultural.
Acaso no queremos ser mejor de lo que somos?
Supongo que una manifestación no resuelve nada, porque mejor no construimos una plaza? Porque no mejor salimos todos a limpiar la ciudad? Acaso estamos mejor sentados ¿detrás del computador?
Estoy cansada de no hacer nada y mucho más de no ver que los demás hagan nada. Ni siquiera a los que están peor que yo, los que están comiendo mierda y ni siquiera se quejan.
Lamentablemente el hambre esta acabando con las pocas neuronas que le quedan a las personas que creen que están en una clase social inferior a la mía. No existen clases sociales señores, no existe nada de eso, existen las personas, las personas que hacen algo para cambiar, las que motivan como yo y las que definitivamente no hacen nada, estar esperando en casa la solución no va a arreglar ni va a mejorar este país.
Lo que si debemos preguntarnos es: ¿Que puedo hacer para contribuir para que mi país sea mejor? ¿Irse demasiado o soñar demasiado?
No hay soluciones cuando los gobernantes son la sociedad reprimida de un gobierno anterior?
O es que las excusas siempre son más que las mismas soluciones.
Seguirán nublados mis ojos mientras paseo en auto por mi ciudad, por mi país.
Y sigo aquí creyendo que algo va a cambiar, si no es el país, seré yo entonces.

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