
Es realmente fascinante la aventura de ser mujer, no sabría describir otro papel mejor que ese, fue el que me tocó, ser humano es ya de por sí lo suficientemente complicado, pero la experiencia de ser mujer es algo realmente interesante, con muchos detalles, debo acotar.
Somos sumamente complejas, tengo un video de Matt Boggs autor de "Cracking The Man Code"
que me explicó como era la diferencia entre la mente de un hombre y la de una mujer, en el ejemplo más común de todos, amar.
Y es que indudablemente vivimos en mundos distintos, como dirían por allí, algunos ellos son de Marte y nosotras de Venus.
Sólo tengo la versión de "How men fall in love" en inglés, espero que puedan entenderlo.
El explica que la mente de un hombre es como un complejo de apartamentos, donde cada apartamento es una actividad a realizar o un asunto que atender, pero que no están relacionadas entre sí. No suelen unir sentimientos con pensamientos, todo toma un poco más de tiempo para ellos.
Por ejemplo, notamos que cuando los hombres leen el periódico o ven Sportcenter pudiésemos llamarlos un par de veces antes de que nos presten atención, y eso está estrictamente relacionado al hecho de que ellos
realizan una actividad a la vez.
Por otra parte, para nosotras es todo una conexión entre un apartamento y otro. Estamos interconectadas. Solemos ser multitasking, preparamos el almuerzo, atendemos una llamada, descargamos archivos en la computadora y nos cambiamos todo en los mismos 10 minutos, podría asegurar que incluso tweeteamos en ese momento.
Quizás por eso maduramos más rápido, e incluso somos capaces de priorizar lo que queremos muchísimo antes que ellos lo hagan.
Dicho esto, considero que para hacerle llegar algo a un hombre, debemos elegir las palabras adecuadas, estipular un tiempo determinado, ya que manejamos lenguajes y códigos distintos.
"El hombre propone, la mujer dispone" es una frase que he escuchado al pasar de los años, y es totalmente cierta, uno como mujer decide si estar con esta persona o no, somos la que da el permiso. No quisiera sonar feminista con esto pero es una realidad en un 80% de los casos cierta.
Las mujeres tienden por naturaleza a ser dominantes, pero va de la mano con el hecho de que nacemos para ser madres, y ciertamente queremos el control de ciertos detalles. Seguro que las que son madres me entenderán, no lo digo por mi, pero tengo muchas conocidas que son madre y todas acuerdan con este hecho.
La mujer en una relación de pareja
Es sumamente importante, conocerte antes de entrar en una relación de pareja, puesto que cuando compartes tu tiempo e incluso, tu espacio, le muestras a la otra persona lo que quieres al principio, pero a medida que va pasando el tiempo y vas cediendo un espacio para él, logras comprender que muestras mucho más de lo que quieres, o controlas.
Muestras tu verdadero yo, ésa mujer que no tiene el mismo humor a todas las horas ni tiene el mismo estado de ánimo todos los días.
Al conocerte y priorizar lo que deseas en la vida, entenderás que compartir tu tiempo/espacio con alguien es una terapia de conocimiento constante, es trabajar en equipo.
Lo complejo de ser mujer, es lo más bonito del caso, puesto que se tiene una conexión con muchas cosas a la vez, nacemos con la capacidad de desarrollar superpoderes.
Con esto no quiero decir que el hombre sea inferior a una mujer, al contrario, quiero acotar que somos completamente diferentes, no podría comparar uno con otro, sería como sumar peras con manzanas. Pero la aventura que me tocó vivir es una experiencia incomparable.