Este es un monólogo que quiero compartir con aquéllos que han conocido a mi buena amiga soledad o no sé si acotar que también fue mala, pero sigue siendo parte de mi vida, sé que muchos de ustedes la recordarán también.
Todos hemos tenido contacto con ella, nos saca de nuestra zona de confort en un segundo, nos hace llorar, nos hace recordar, nos hace valorar la presencia de alguien, nos hace entender que la felicidad es compartida y que cuando se está en su compañía, es únicamente para conocernos.
La soledad es una ingrata a la que se le va agarrando el gusto,
con un alto riesgo de parar completamente enamorados de ella,
la soledad es un hotel que no es de nadie, es una cama que no es mía
es despertarme a las tres de la mañana y no saber donde está el baño,
la soledad soy yo.
La soledad es la gota de agua en la llave del baño que dejaste prendida
y que no quieres apagar por no sentirte solo.
La soledad es como un suplicio ingenioso de la naturaleza que hace
que nos encontremos con nosotros mismos para poder valorar
a los demás; la soledad es un espejo que no miente.
La soledad son ese montón de sonidos que no escucha nadie
pero que hacen demasiado ruido,
La soledad soy yo. En compañía del pasado.
La soledad es un beso que se desperdicia en la almohada,
Es ver la sombra y la silueta de alguien que ya no está;
La soledad es una malvada insoportable y maravillosa, que me gusta,
no sé bien porque, la soledad es entender por fin que no hay mejor compañía que la soledad.
Es el velorio de un día que se fue, es dejar de
estar haciendo nada prepararte, vestirte, abrir la puerta, salir,
para seguir haciendo lo mismo,
la soledad es la compañera
la del miedo, la de los futuros inciertos
la del camino, la búsqueda, la soledad.
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