lunes, 30 de junio de 2014

No me avergüenza sentir miedo

No siento vergüenza al decirle a la gente que "tengo miedo", quizás porque entendí que en el fondo, por más segura, alegre u orgullosa que este de mi misma, siento miedo a algo. 

Y no es un miedo tan distinto al que se le tiene a la oscuridad como cuando somos niños. Es exactamente igual, ya que ese miedo que sentimos cuando niños lo medimos con el límite de la infancia.

La capacidad que tenemos para medir lo que sentimos es tan grande que a medida de que pasan los años, todo se intensifica. Y el límite se expande. 

Estoy segura que cuando pasamos ese límite es cuando sentimos fobia a alg
o y / o terminamos volviéndonos locos.

Lo mismo pasa con el miedo; no estamos conscientes del miedo que sentimos, hasta que nos ponemos a analizar sobre ello.
Yo por ejemplo, siento miedo a fracasar.

Fracasar en la vida, en mis objetivos para ser feliz. En encontrar el camino.

Y sé que a medida de que ha pasado el tiempo, he dejado de sentir miedo hacia ciertas cosas, como defraudar a la gente; he defraudado a tanta gente que ya me es indiferente si lo que hago o dejo de hacer los hace sentir ofendidos, porque simplemente mientras yo este feliz y consciente de que estoy haciendo lo correcto sin dañar a nadie: estoy dentro del camino correcto.

Y les confieso algo,

Tengo Miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario